Hay algo que quita el sueño a los dirigentes españoles. Un leve pensamiento que va y viene entre sus preocupaciones diarias y que seguramente produce más de un desvelo entre el tejido empresarial español. Se trata del auge de los populismos.
Un quebradero de cabeza que, en un período de tiempo relativamente corto, ha activado todas las alarmas dentro de este colectivo, relegando cuestiones de vital importancia como son el cambio climático o el terrorismo a un segundo plano.
Y aunque el 41% de los ejecutivos manifiesta sentirse confiado respecto al futuro inmediato de sus ingresos, este porcentaje es inferior al de hace un año, cuando ascendía al 50%. Eso sí, los altos cargos españoles se muestran mucho más confiados en comparación con el promedio a nivel mundial (35%) y esta cifra es más alta que en la mayoría de países del mundo, incluyendo EE.UU. y China.
Como cada año, la encuesta anual de CEOs, elaborada por PwC recoge una panorámica del clima empresarial a raíz de las entrevistas realizadas a 1.378 ejecutivos procedentes de todos los rincones del planeta. En esta ocasión, se percibe un deterioro generalizado en todas las áreas geográficas. Una situación que va en línea con el ajuste a la baja de las previsiones de crecimiento de las principales economías del mundo a causa, precisamente, del brote de la expansión y los populismos.
En este sentido, son los españoles quienes más han recortado sus previsiones: solamente el 21% cree que la actividad mejorará en los próximos doce meses, frente a un 28% que prevé un deterioro. El resto piensa que seguirá igual. En comparativa con los países del entorno, los portugueses se sitúan como los más optimistas (50%) en un contexto bajista. Le siguen los irlandeses (40%), alemanes (38%), británicos e italianos (38%). Por su parte, la media alcanza global alcanza el 42%.