Poco a poco, con investigación, ciencia y educación, hemos aprendido a cuidar mejor nuestros cuerpos en este acelerado y ocupado mundo occidental en el que vivimos: buena alimentación, ejercicio, aire limpio… Pero nuestra mente todavía sigue algo descuidada. En todo el mundo, más en la sociedad occidental, son muchos los que sufren estrés y agotamiento y lo peor es que no siempre los identifican como tales. El cuidado debe empezar siempre por uno mismo.
Se trabajan largas horas, se duerme mal, a veces se mezcla el trabajo con el ocio y las vacaciones y el tiempo de calidad con la familia y amigos se puede reducir a la mínima expresión. Estas son algunas de las razones que nos están llevando, como sociedad, a una alta incidencia de trastornos como la depresión, los ataques recurrentes de ansiedad, ¡o las úlceras intestinales! (sí, mente y cuerpo se influyen uno en el otro de manera palpable).
Casi sin darnos cuenta vamos descuidando áreas de nuestra vida, dejándonos llevar por la inercia del día a día o por la falta de habilidades a la hora de gestionar nuestro tiempo, nuestras emociones, nuestra comunicación, la forma en la que nos relacionamos con los demás y con nosotros mismos, etc. Y al final, si no hacemos nada para solventarlo, termina pasando factura. Del mismo modo que nuestros músculos se lesionan por el sobreesfuerzo y por los malos hábitos físicos, el estrés crónico, la ansiedad y la depresión pueden desencadenarse por la falta de técnicas de autocuidado y de recursos para afrontarlos.
El exigente entorno laboral es una de las facetas de nuestra vida que más influyen en esta salud mental y, si bien son las empresas las que deben vigilar y cuidar a sus empleados, son las personas, de manera individual, quienes deben por su parte realizar esa labor de manera activa.
Y a menos cuidado, más problemas
Cuidarse es una necesidad que requiere una constante atención. Consiste en mantener un equilibrio entre lo físico y lo emocional, proporcionándose todo tipo de cuidados que puedan favorecer que esto sea así. Desde el deporte, la meditación, el ocio… hasta el trabajo personal a través de la reflexión, la lectura, la psicoterapia, los espacios de autoayuda, la formación, etc.