Los llamados estabilizadores automáticos se han manifestado claramente durante este año de crisis. El aumento del desempleo y las dificultades de las empresas para generar beneficios no solo influyen en los ingresos tributarios. Al unísono se eleva el gasto para proporcionar prestaciones sociales.
Además de eso, los estados han efectuado una política de gasto discrecional para amortiguar la caída económica que ha redundado en aumentos de la deuda. En concreto, el Banco de España estima que los niveles de deuda actuales en las economías avanzadas superan los máximos de las cinco últimas décadas.
La media de la Unión Económica y Monetaria alcanza el 96,9% del PIB, mientras que en Estados Unidos, Reino Unido y Japón se eleva hasta el 127%. 103% y 252%, respectivamente. Alemania se encuentra en una situación algo mejor con un 68%, frente a economías como la de Francia (113%), Italia (155%) y España (120%), visiblemente afectadas por esta situación.
Establecer un calendario de reformas fiscales es fundamental para el organismo supervisor que encabeza Pablo Hernández de Cos. «La persistencia de unos niveles muy elevados de deuda pública puede acabar incidiendo negativamente en la evolución económica», justifica el Banco de España.
Es por eso que ve con buenos ojos que Reino Unido haya planteado un programa de ajuste fiscal gradual en el medio plazo, si bien se mantiene el apoyo público a la recuperación económica en el corto plazo. Eso contribuye a «anclar las expectativas de los agentes económicos y reducir los riesgos que un elevado endeudamiento público puede ocasionar».