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El BCE cierra en septiembre su ciclo alcista más corto

Una encuesta de Reuters entre 65 economistas sitúa la tasa de depósito en el 2,50% la próxima semana y sin movimientos hasta mediados de 2026.
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El Banco Central Europeo pondrá punto final a su ciclo alcista el próximo 10 de septiembre con un último encarecimiento del precio del dinero, según una encuesta que Reuters publicó el jueves. Los 65 economistas consultados entre el 31 de agosto y el 3 de septiembre esperan un alza de un cuarto de punto en la tasa de depósito, hasta el 2,50%. De confirmarse, el organismo habría completado la campaña de endurecimiento más corta de los últimos 15 años.

El respaldo a ese movimiento se ha ido ampliando: el 83% lo daba por hecho en el sondeo de agosto y el 72% antes del encuentro de julio, en el que la institución dejó las tasas quietas. El anterior ajuste al alza se aprobó en junio.

La discrepancia aparece a partir de ahí. Los futuros sobre tasas incorporan un tercer movimiento que el consenso de analistas no comparte. El 91% de los encuestados cree que el año terminará con el depósito en el 2,50% y el 78% lo mantiene ahí hasta mediados de 2026; hace un mes esos apoyos eran del 80% y del 63%.

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La energía manda en el índice

Los precios avanzaron un 3,3% en agosto en el conjunto del euro, un registro que separa todavía más al banco central de su objetivo del 2%. Detrás está sobre todo la factura energética, y ese repunte es el que sostiene el ajuste de la próxima semana. La mayoría de los consultados descarta que ese encarecimiento se traslade al resto de la cesta.

Ni el nuevo agravamiento del conflicto en Oriente Medio ni el notable repunte de los rendimientos de la deuda en la última semana han cambiado la lectura de quienes siguen a la institución: la economía está demasiado débil para soportar más presión.

«Nos sigue costando creer, ante los problemas de las finanzas públicas y el aumento de los rendimientos de los bonos, que el BCE esté realmente dispuesto a echar más leña al fuego», comentó Carsten Brzeski, director global de macroeconomía de ING, que no ve más ajustes tras el de septiembre. «Resulta difícil imaginar que el BCE esté dispuesto a arriesgarse a una recesión para hacer frente a lo que sigue siendo una crisis de oferta de libro», agregó.

Seis correcciones al alza en un año

Las estimaciones para 2026 se han elevado ya en seis ocasiones a lo largo del ejercicio, hasta el 2,9%, la mayor tanda de revisiones desde 2022. Para el trimestre en curso y el siguiente, los cálculos pasan al 3,2% y al 3,3% desde el 3,0% y el 3,2% previos. Nadie sitúa la vuelta al 2% antes de que acabe 2027.

«Seguimos pensando que la inflación se acercará al objetivo a lo largo del próximo año», resumió Pia Fromlet, economista de SEB para el área del euro, que admite un «riesgo al alza» en esa previsión.

Distintas fuentes explicaron a Reuters que los responsables del organismo evitan por ahora anticipar movimientos posteriores a septiembre, entre otras razones porque las expectativas de precios a largo plazo siguen ancladas. Ese cálculo depende de Irán.

«Los elevados precios del gasóleo, la gasolina y los alimentos son muy evidentes para los consumidores. Si esas presiones continúan, es probable que las expectativas de inflación a corto plazo de los consumidores vuelvan a subir. Y entonces existe el riesgo de que los salarios se queden rezagados», advirtió Alain Durre, economista jefe para Europa de Natixis.

El sondeo apunta a un crecimiento del 0,8% este año y del 1,2% en 2027. El precedente más parecido es 2011: dos subidas por el petróleo que buena parte de los banqueros centrales considera hoy un error.

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