El Banco Central Europeo ha celebrado una nueva reunión para actualizar su política monetaria y hacer una valoración de la misma. En esta cumbre, el BCE ha decidido mantener sin variaciones en los tipos de interés, que actualmente se encuentran en el 4,5%, 4% y 4,75%. Esta decisión no ha sorprendido a nadie, ya que el mercado descontaba una reunión sin mayor transcendencia que la que tuvieran las palabras de Christine Lagarde y el comunicado publicado.

Precisamente, la noticia ha estado en el tono empleado por el BCE. De esta manera, el organismo ha comenzado a abrir la puerta a esa primera bajada de tipos de interés, que podría llegar en el mes de junio. “Si la evaluación actualizada del Consejo de Gobierno sobre las perspectivas de inflación, la dinámica de la inflación subyacente y la solidez de la transmisión de la política monetaria aumentaran aún más su confianza en que la inflación está convergiendo hacia el objetivo de manera sostenida, sería apropiado reducir el nivel actual de restricción de la política monetaria”, ha asegurado el organismo.
El BCE toma la delantera a la Fed
Tras estas palabras, y después de que se confirme una inflación moderada del 2,3% en marzo, frente al 3,5% de los Estados Unidos, los mercados ven posible que el BCE tome la iniciativa. Algo que no suele ser habitual, pero que esta vez podría darse debido a las diferentes situaciones económicas que afrontan ambas regiones. Y es que, la economía europea sí está dando síntomas de debilidad.
“La reciente dinámica de la inflación, los salarios y los beneficios en la Eurozona es coherente con la supresión de la política restrictiva, y el BCE ha decidido claramente que fijará su política monetaria en función de las condiciones internas y no de consideraciones internacionales”, asegura Alexander Batten, gestor de fondos de Renta Fija de Columbia Threadneedle Investments.
Con lo dicho, todo parece indicar que este verano podría ser el inicio de una postura más ‘dovish’ por parte del BCE. “El BCE sigue apuntando a un inicio de recorte de tipos este verano, supeditado a que la evolución de la inflación y las condiciones del mercado laboral se ajusten a las expectativas. Sugerimos una posición sobre ponderada en los tipos europeos frente a otros mercados, ya que tanto el crecimiento como el entorno inflacionista favorecen un retroceso de las políticas restrictivas. Sin embargo, como demuestra la experiencia de EE.UU., la evolución de los tipos depende de los datos, lo que exige un enfoque dinámico de las exposiciones a la duración”, afirma Gurpreet Garewal, Macro Strategist, Fixed Income and Liquidity Solutions, Goldman Sachs Asset Management.