Enagás da comienzo a la oleada de resultados empresariales con una cuenta de resultados plana: su beneficio registra un modesto crecimiento del 1% durante los seis primeros meses del año, hasta los 219,8 millones de euros.
Según ha informado la gasista a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), estas cifras no reflejan la plusvalía no recurrente derivada de la consolidación por la integración global de la chilena GNL Quintero. Pero de hacerlo, el beneficio registra una caída del 18%.
De este modo, los ingresos totales han experimentado un ligero descenso del 0,7%, pasando de los 688 millones de euros del primer semestre de 2017 a los 683,2 durante los seis primeros meses del año, al tiempo que el resultado bruto de explotación (Ebitda) se ha situado en los 545,2 millones de euros, un 1,7% más. Se trata de unos resultados que van acorde con los objetivos establecidos para este ejercicio.
Por su parte, la contribución de sociedades participadas del grupo al beneficio después de impuestos ha sido del 21,2% frente al 12,6% del mismo período de 2017. En este caso, la compañía atribuye este aumento al «importante» peso de las filiales internacionales.
Entre enero y junio, la firma encabezada por Antonio Llardén ha realizado inversiones por valor de 102,1 millones de euros, fundamentalmente en el Trans Adriatic Pipeline (TAP), donde Enagás cuenta con una participación del 16%. Esta iniciativa se enmarca dentro de los Proyectos de Interés Común (PCI) de la Comisión Europea y según la cotizada, les «permitirá reforzar la seguridad de suministro energético del continente».