El impacto previsto del comercio electrónico en los mercados en general, y en el transporte terrestre en particular, varía según de qué zona geográfica se trate. Lo que está claro es que su volumen de negocio no para crecer, gracias fundamentalmente a las nuevas tecnologías. Por ejemplo, al comparar el impacto previsto del eCommerce en los próximos años, los datos señalan que en Estados Unidos esperan una ligera disminución (del 63% en el pasado al 60% en el futuro), mientras que los que se ubican en Europa, Medio Oriente y África, Asia Pacífico y Latinoamérica, prevén un incremento (del 65% en el pasado al 69% en el futuro), al ser mercados menos maduros.
Las compañías se enfrentan a un entorno de mercado que cambia rápidamente, ya sea en términos geopolíticos, sociales o de transformación tecnológica. En este contexto, según los profesionales consultados en el sondeo, los mayores retos a que han de enfrentarse las empresas entroncan con el crecimiento imparable del comercio electrónico y sus implicaciones en los requisitos de servicio y transporte terrestre. El informe, que puede descargarse completo aquí, también analiza lo que las compañías esperan hoy de sus proveedores de transporte.
Según el estudio “The Logistics Transport Evolution: The Road Ahead”, encargado por la firma DHL, una de las áreas que más preocupa a las empresas es el incremento previsto en los niveles de servicio ligados al cada vez mayor flujo de alta de pedidos generado por el comercio electrónico. Se trata, además, de servicios cada vez más complejos para poder cubrir la demanda en un momento de mercado en que los clientes esperan entregas casi inmediatas. Las compañías se ven obligadas a estar preparadas para gestionar con agilidad distintas opciones de entrega, tener alta visibilidad en el tránsito de cada pedido, instaurar políticas flexibles de entrega, contemplar la posible devolución gratuita, disponer de inventarios siempre en stock… solo por poner algunos ejemplos.
Como explica Paul Stone, CEO de DHL Supply Chain Nordics y director de Transporte de MLEMEA, “nuestros clientes europeos buscan capacidades de primer nivel para garantizar las entregas de última milla. La tecnología será fundamental para proporcionárselas. La capacidad de la inteligencia artificial y el análisis de datos para gestionar pedidos y patrones de envío en modelos operativos cada vez más complejos y exigentes en calidad y control de costes han dejado de ser un beneficio adicional para convertirse en servicios esenciales».
Según Stone, “en Europa, el transporte es, sin duda, un aspecto crítico del entorno empresarial global, y nuestros hallazgos indican que las empresas de todos los sectores y mercados tienen absoluta conciencia de su valor estratégico. Además, en Europa en particular, los compromisos medioambientales son cada vez más importantes para nuestros clientes».