Dos años después de que Reino Unido diera el paso de decir adiós a la Unión Europea, las maletas aún no están cerradas. Si bien la cuenta atrás -fechada el 29 de marzo de 2019- se aproxima, sus efectos en España aún son tenues, pero se harán notar en un futuro no tan lejano, especialmente, para los residentes en este país.
Se estima que el Brexit afectará de manera directa a los cerca de 296.000 británicos residentes registrados en España -aunque la cantidad real se puede acercar al millón- propietarios de inmuebles, en su mayoría. Según se recoge el estudio ‘Temas de Actualidad en el crédito al consumo’, presentado este miércoles por Asnef, los británicos son los extranjeros que más casas compran en España, con una participación en el mercado inmobiliario nacional que asciende al 20% y que, en ocasiones, están financiados por bancos de crédito españoles.
Aunque el análisis, elaborado por el doctor en Derecho, José María López Jiménez, no detalla una cifra exacta, si alerta de que el «eventual» regreso de algunos británicos prestatarios a su país podría salpicar a algunas entidades al tener que enfrentarse a «dificultades para el recobro» de dichos préstamos.
Una situación esta última que también podría derivar del debilitamiento de la libra frente al euro. Desde junio de 2016, la inflación en Reino Unido se ha incrementado un 3% como consecuencia de la depreciación de su moneda.
Los sectores más expuestos a esta ruptura son el de la automoción, el industrial y químico, así como las actividades vinculadas con el turismo y el ocio. El traslado de la producción de alas de avión de Airbus a otros países de la Unión Europea, EE.UU. o China, así como Ferrovial han sido de las primeras en tomar la decisión.