La situación de la movilidad en España empuja a las grandes compañías a innovar para no quedarse atrás. Se encuentran ante dos desafíos: un parque móvil anticuado y las demandas crecientes de la sociedad por nuevas alternativas.
No obstante, como expresan diferentes expertos de la movilidad de empresas energéticas, el ecosistema español está preparado para adaptarse a los cambios que ya se han producido y a los que están por venir.
En ese sentido, el II Foro Corell sobre Movilidad ha aportado luz sobre la perspectiva de las empresas acerca del asunto. «Repsol no se va a quedar fuera de la movilidad eléctrica», ha expresado el director de Relaciones Institucionales de Repsol, Ángel Bautista.
La frase es especialmente significativa si se tiene en cuenta que Repsol ha sido, al menos hasta hace poco, una compañía dedicada a los combustibles fósiles, en particular el petróleo. En todo caso, Bautista aprecia que su compañía debería hacer un mayor esfuerzo para comunicar su apuesta, dado que, según los datos de este año, ya ha instalado 1.700 puntos de recarga eléctrica a lo largo de la geografía española, 200 de ellos públicos.
En esa línea, también hay que considerar que no solo se trata de un problema de emisiones o del tipo de combustible que usan los vehículos. Bautista ha incidido en que el parque móvil español es el segundo más anticuado de Europa (12,4 años de media), solo por detrás de Grecia y con uno de cada cinco coches superando los 20 años de vida.