España es un país de servicios y así lo han puesto de manifiesto aquellas personas que han decidido lanzarse a la aventura del emprendimiento entre los años 2013-2017. En concreto, según se desprende del ‘I Informe sobre emprendimiento y empresas jóvenes que crean empleo’, elaborado por la Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca (SGR-Cesgar), comercio y servicios personales es el sector que mayor número de autónomos han registrado en dicho período. En concreto, este ha acaparado el 28,9% del total, seguido de servicios a las empresas (16,6%), construcción (13%) y la hostelería y restauración que ha concentrado el 10,6% de las iniciativas totales.
Con los datos de la Muestra Continua de Vidas Laborales (MCLV) para el año 2017 -la última disponible- de unos 700.000 trabajadores ocupados, el estudio viene a confirmar que las nuevas iniciativas puestas en marcha se corresponden con los mercados que más peso tienen en la economía española. De hecho, los cuatro sectores citados representan más de la mitad del total del empleo generado en 2017 y casi el 70% del emprendimiento total.
El escenario cambia cuando se examina el índice de dinamismo emprendedor. Esta tasa, que relaciona el nivel de emprendimiento y empleo por cuenta propia por regiones, sectores o grupos de población, arroja que educación, actividades artísticas y recreativas, así como telecomunicaciones y sociedad de la información han sido los más activos en este sentido con porcentajes del 56%, 46% y 28%, respectivamente. Por el contrario, agricultura, energía, agua y residuos quedan relegados a los últimos puestos.
Debe reseñarse que para su elaboración no se han tenido en cuenta los trabajadores autónomos económicamente dependientes (trade), es decir, aquellos que facturan más de un 75% a un solo cliente. Por lo que solamente se han incluido los autónomos societarios y persona física.
Así, con esta base, el peso relativo de las personas que han emprendido en el período analizado sobre el conjunto del empleo se ha situado en el 5,5%. Esto se traduce en que cinco de cada cien personas ocupadas han iniciado una actividad por cuenta propia con el inicio de la recuperación económica.