Tras más de un lustro de crisis financiera y recesión, la población española comienza a confiar en la repercusión de la recuperación económica en su situación personal. Así lo muestran los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, que muestran que, en 2017, el gasto medio por hogar alcanzó los mejores registros en los últimos siete años.
Del mismo modo, el estudio GfK Clima de Consumo para Europa del segundo trimestre revela que las expectativas de los españoles pasan a positivo, un fenómeno que los responsables del estudio señalan que no ocurría de forma «tan destacada» desde 2011. De hecho, la percepción del consumidor español ha mejorado de forma clara respecto a las expectativas económicas, de ingresos y de gasto en el segundo trimestre, frente a los retrocesos en los tres índices cosechados entre enero y marzo.
El informe de GfK muestra que las expectativas económicas, que en marzo se situaban en un nivel de confianza de 12 puntos, se han duplicado en junio hasta los 24 puntos, mientras que la previsión de ingresos ha crecido 15 puntos, hasta un total de 17. Mientras, la expectativa de gasto, que cerró el primer trimestre en negativo, ha sumado seis puntos para situarse en 4 puntos.
Estas subidas son destacadas, pero el estudio aclara que no alcanzan los niveles de optimismo recogidos en diciembre de 2015, cuando la expectativa económica superó los 50 puntos. Desde la compañía de investigación de mercados se atribuye la mejora del segundo trimestre a varios factores, como el cambio de Gobierno sin modificar los presupuestos y la reactivación de la negociación sobre pensiones y salarios «han contribuido a mejorar la confianza de la población en obtener mayores ingresos».
Vistos en clave europea, los resultados del informe muestran a España como el país europeo con mayor crecimiento en su optimismo económico en junio. Así, ha superado a Francia o Alemania, que han experimentando retrocesos de 20 y 23 puntos, respectivamente. La excepción es la expectativa de gasto, en el que 12 de los 16 países analizados superan a España, lo que lleva a GfK a concluir que los consumidores españoles todavía no han recuperado suficiente confianza para emprender gastos no necesarios.