"Me importa un carajo mi reputación". Eso es lo que cantaba Joan Jett & the Blackhearts antes de la era de Internet, cuando la contracultura era subversiva, cool y vanguardista.
Hoy en día, la contracultura es la norma, y nuestra reputación online lo es todo. Gestionamos al detalle nuestros perfiles digitales desde los dispositivos que guardamos en el bolsillo con el objetivo de alcanzar la máxima visibilidad. Por eso, cuando los malos logran apoderarse de nuestras cuentas a través de técnicas como el relleno de credenciales, las consecuencias a nivel personal pueden ser devastadoras.
Pánico, desazón y vergüenza. Estos son los sentimientos que afloran cuando alguien logra poner al descubierto lo que hacemos en nuestro mundo digital o cuando se apropia de nuestras redes sociales.
El Centro de Recursos para el Robo de Identidad (ITRC, por sus siglas en inglés), es una organización estadounidense que asesora y asiste a las víctimas de este tipo de delitos. Según este organismo, actualmente vivimos una “epidemia de apropiación de cuentas de redes sociales”, ya que en 2021 los casos crecieron un 1.044% con respecto a un año antes.
Además de contabilizar el número de delitos, el ITRC ha llevado a cabo un estudio entre las personas que han sufrido la apropiación de sus cuentas de redes sociales, encontrando que el 66% de ellos afirma haber experimentado fuertes reacciones emocionales: un 92% dice sentirse violado, un 83% ansioso, un 78% enfadado, un 77% vulnerable y un 7% pensó en el suicidio.