Hace cerca de 3 años, el mayor evento de digitalización europeo, el ICC7 celebrado en Londres, hacía una analogía entre el famoso anuncio del suburbano de la capital británica y las empresas que se enfrentaban a la transformación digital sin la tecnología adecuada. Bajo el lema ‘Mindthe Digital GAP’ se abordaban entonces los principales retos de administraciones y empresas en el ámbito de la digitalización.
Apenas poco más de dos años después nos encontramos ante un sobrecogedor evento que nadie esperaba y que, sin duda, ha dibujado una clara línea entre aquellas empresas que y habían adoptado las soluciones necesarias para digitalizar sus procesos y las que no. Las medidas de confinamiento traen consigo unas exigencias que están poniendo a prueba no solo la resiliencia de las personas, sino también de los procesos.
Y podemos ver un ejemplo muy claro en dos de los procesos más críticos de las empresas, la Gestión de Pedidos y la Gestión de Facturas. ¿Qué impacto tiene en la operativa actual de las compañías todo el trabajo que han ido realizando en estos últimos años para abordar el reto digital? Vamos a verlo con tres escenarios tipo, desde las que mantienen sus procesos tradicionales a las que están totalmente preparadas:
– Una empresa tradicional digitalizada al 0% – Pedidos y Facturas llegan en papel a través de Correos y los flujos de aprobación interna están basados en el principio de fotocopia-firma-envío. El primer reto al declararse el Estado de Alarma es abordar la comunicación a clientes y proveedores de que la oficina está cerrada, solicitándoles además el envío de toda la documentación a una dirección particular, con todas las implicaciones que puede suponer en el cumplimiento de la GDPR. Solventado este punto, la persona encargada de pedidos y facturas debe de disponer de una impresora/fotocopiadora en casa para fotocopiar documentos y enviarlos de nuevo por mensajería al siguiente paso en la cadena. Es razonable pensar, en este caso, que estas compañías o se saltan los procedimientos o mueren, pues las posibilidades de llevar a buen término un ciclo completo son mínimas.
– Una empresa digitalizada al 100% – Pedidos y Facturas llegan a través de electrónico o se generan directamente en plataformas de compras digitales, y los flujos de aprobación interna están implementados a través del ERP o bien por e-mail con certificados de firma digital. La persona/buzón o app que se encarga de la gestión no tiene ningún problema en hacer desde casa, con las mismas facilidades y garantías, lo que estaba haciendo desde la oficina.