Donald Trump ha puesto sobre la mesa la posibilidad de limitar los tipos de interés de las tarjetas de crédito en Estados Unidos.
El objetivo declarado es mejorar la asequibilidad del crédito para millones de hogares que soportan intereses elevados en un contexto de inflación persistente y presión sobre el consumo.
Asequibilidad frente a rentabilidad bancaria
La iniciativa apunta directamente a uno de los productos más rentables del sistema financiero.
Las tarjetas de crédito aplican tipos muy superiores a otros préstamos al consumo, lo que ha generado un creciente debate político sobre su impacto en las economías familiares. Trump plantea un tope regulatorio que reduzca esa carga, situando el foco en la protección del consumidor.
Reacción inmediata de los mercados
El anuncio ha tenido eco más allá de Estados Unidos. En Europa, los valores bancarios registraron caídas ante el temor a que la propuesta marque tendencia o anticipe un endurecimiento regulatorio global.
