Cualquier tipo de empresa, independientemente de su actividad, busca optimizar costes. Se trata de una máxima a seguir que tiene como finalidad obtener una mayor ventaja competitiva. Sin embargo, pese a los esfuerzos que realizan, lo cierto es que las compañías se dejan una media de 62.754 euros al año como consecuencia del fraude de algunos trabajadores.
Según el informe ‘El impacto del fraude interno en la gestión de los gastos de las empresas’, cada trabajador defrauda alrededor de 709 euros a la compañía donde trabaja. Se trata de una cantidad un 1,38% superior a la estimada el ejercicio anterior, cuando se situó en los 700 euros.
En concreto, de una muestra realizada a 10.089 trabajadores procedentes de 130 compañías diferentes que se ven obligados a realizar desplazamientos, se concluye que el coste económico global asciende a más de 8,1 millones de euros, cantidad 1,16 millones de euros superior a la registrada en el año anterior. Desde el estudio, elaborado por la plataforma de gestión de viajes de empresa, Captio, remarca que esta «sensible» diferencia se debe a un ligero aumento del número de empleados analizados.
Entre las prácticas más habituales se encuentran pasar gastos antiguos (32%) o el mismo ticket varias veces (30%), efectuar gastos en fines de semana (8%), superar el importe máximo autorizado (12%) o no incluir el justificante del gasto (7%).
«Las irregularidades en la gestión reducen seriamente la competitividad de las compañías y dificultan la toma de decisiones debido a la distorsión de los datos disponibles», señala el CRO y confundador de Captio, Joaquim Segura. Pero no solo eso. Según el informe también redunda en un empeoramiento del clima laboral ante la posibilidad de acarrear sentimientos de injusticia, así como influir negativamente sobre la reputación de la compañía e incluso «sobre la confianza depositada por inversores, clientes y proveedores», añaden.