El confinamiento de los ciudadanos españoles continuará, al menos, hasta el 26 de abril. Así lo ha decidido el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien llevará esta propuesta de prolongar el estado de alarma dos semanas más al Congreso de los Diputados. Esta segunda prórroga llega tras las conversaciones mantenidas con el comité científico y del gabinete técnico de gestión de crisis de la pandemia.
Con ello, se pretende continuar reduciendo el número de contagios entre la población. Los datos van apuntando hacia una ligera ralentización en el número de nuevos positivos, situándose actualmente en torno al 6%. Pese a ello, no es suficiente para relajar las normas de confinamiento.
En la comparecencia de este sábado, el presidente ha realizado una valoración positiva de todas las que se han puesto en marcha: «Estas 3 semanas de confinamiento están dando sus frutos». «Hay que destacar también el altísimo número de altas» y añade que «durante los próximos días estamos en disposición de doblegar la curva». «Estamos cerca de alcanzarlo». Insiste en mantener el esfuerzo colectivo y, sobre todo, es necesario más tiempo. En este sentido, «en el Consejo de Ministros del próximo martes solicitaremos la autorización para una segunda prórroga«. Tal y como establece la Constitución Española, el estado de alarma debe ser declarado por el Ejecutivo a través de un decreto acordado en Consejo de Ministros por un periodo máximo de quince días. «Lógicamente, el estado de alarma y las medidas excepcionales durarán más de 15 días». Lo que no se alargará será el permiso retribuido recuperable.
Bien es cierto que la declaración del estado de alarma hace tres semanas incluía medidas muy duras, que restringían la libertad de circulación y que resultaban «indispensables», para contener la progresión de la enfermedad y reforzar el sistema de salud pública. «Necesitamos mantener esas medidas dos semanas más», dice Sánchez. En su comparecencia, ha recordado también que «para muchos son los días más difíciles de nuestra vida«.
«Una vez sobrepasado el pico, debemos estar preparados para desescalar la pandemia», pero manifiesta que «no será más fácil el descenso, debemos continuar con disciplina y tenacidad». Ya que precipitarse, relajarse o no mantenerse unidos provocaría el efecto contrario, que devolvería a todos al punto de partida desencadenándose una segunda ola. Por ello, una vez se tenga controlada la difusión del virus, se abrirá una segunda etapa, un «regreso progresivo», que dará paso a una «nueva normalidad social y, en consecuencia, también hacia una reconstrucción de nuestra economía y también del impacto social que está teniendo en forma de pérdida de empleo y destrucción de tejido productivo esta pandemia». Da por hecho que la economía española va a tener que endeudarse.