El cálculo realizado por el Observatorio de Pensiones de Willis Towers Watson, en colaboración con la Universidad de Valencia y la Universidad de Extremadura, sobre el valor adelantado del Índice de Revalorización de las Pensiones (IRP) para el año 2021 con la información que proporciona la ejecución presupuestaria de la Seguridad Social tras el tercer trimestre de 2020, está lejos de ser alentador: se estima que se sitúe en el -2,36%, frente al de 2020, que se situó en un -1,65%.
Como señala Javier González Gugel, director de Desarrollo de Negocio de Retirement de Willis Towers Watson, “El análisis de este valor adelantado del IRP para 2021 tras la ejecución presupuestaria del tercer trimestre de 2020 muestra un notable empeoramiento de la situación financiera del sistema de pensiones español, rompiendo la tendencia de los 2 años anteriores.”
El valor adelantado del IRP en que se basa el análisis es un indicador que hace depender el sistema de revalorización de las pensiones públicas en España de las variables que realmente afectan al sistema y no sólo del Índice de Precios al Consumo (IPC). Se trata de una herramienta mucho más potente y realista que, por ejemplo, la evolución de las cotizaciones o el número de afiliados a la Seguridad Social, que son los que tradicionalmente se han utilizado.
Déficit estructural
Existen dos déficits del sistema de Seguridad Social a efectos de cálculo del IRP: el coyuntural y el estructural. El déficit estructural del sistema público de pensiones es un elemento especialmente a tener en cuenta, ya que es el que, en términos relativos, interviene en la fórmula del IRP de manera que, a mayor déficit menor IRP. Se puede obtener una versión simplificada del mismo a partir de los elementos que se utilizan para calcular el IRP; en concreto, se calcula como la diferencia entre ingresos y gastos medidos en media geométrica de 11 años centrada en cada uno de los años de cálculo.
El análisis de Willis Towers Watson muestra que, desde 2015, ha aumentado la cuantía del déficit estructural, pero cada vez menos porque se corrigiendo el déficit coyuntural desde 2017. Esto último es consecuencia de los buenos resultados que experimentaron las cotizaciones durante 2018 y 2019 y de las transferencias del Estado para apoyar el equilibrio presupuestario de la Seguridad Social, cifradas en 1.334 millones de euros en 2018 y en 1.934 millones de euros en 2019.