El ansiado concepto de “eterna juventud”, la añoranza sobre que “cualquier tiempo pasado fue mejor” o simplemente el temor a llegar a la madurez hace que envejecer en el trabajo se haya estereotipado e incluso se tema, hasta el punto que existe un término que hace referencia a tal discriminación contras las personas según su edad: el edadismo.
DIRIGENTES ha hablado con uno de los mayores expertos a nivel internacional sobre esta creencia que se está convirtiendo en un mal generalizado. Adolfo Ramírez, más que conocido en el mundo de la banca española, donde alcanzó la cima como Director General en Banesto o como Director General Adjunto del Grupo Santander, nos acerca más al edadismo y nos hace entender el por qué de ese miedo de la sociedad a contratar profesionales de una generación concreta.
Concienciado y activista del impacto provocado por la evolución social, especialmente en lo relacionado con la digitalización, Adolfo Ramírez se refiere al edadismo como una “plaga a combatir”. No hay más que leer una de sus últimas entradas en su blog titulada “Un mundo para todas las generaciones”.
Lograr entender -o al menos intentarlo- el por qué de esa discriminación a la hora de contratar personas de determinada edad, el especialista lo tiene claro: “Por algunos mitos, tan inciertos como interesados, como menor productividad, cansancio, escasa adaptación y resistencia a los cambios, problemas con la tecnología, etc. Pero el talento, las ganas y el compromiso no dependen de la edad”.
La respuesta de Ramírez al preguntarle si se trata de un ‘mal’ social, o que solo tiene que ver con la política de empresa, o si es el edadismo una realidad plenamente naturalizada en la sociedad actual resulta, cuanto menos, sorprendente. “Lamentablemente, estamos hablando de un problema que va mucho más allá del ámbito empresarial. La ONU calcula que una de cada dos personas en el mundo tiene actitudes edadistas. Y la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) recurre al término “edadismo” para referirse a cómo pensamos (estereotipos), sentimos (prejuicios) y actuamos (discriminación) hacia otras personas o nosotros mismos por razones de edad”, declara.