Claro, lo primero para ser bueno es proponérselo. Pero para ser excelente además hay que esforzarse todos los días, sin desfallecer, porque la excelencia, la calidad, el éxito y la felicidad no se justifican por su existencia sino por su búsqueda permanente. Hay que generar un círculo virtuoso.
El propósito alinea a todos los miembros de una organización en una aspiración común para generar un impacto positivo a sus grupos de interés y contribuir al desarrollo sostenible dando sentido a la transformación.
Como dice Álvaro Lleó, Profesor de la Universidad de Navarra, “el propósito resalta la razón de ser de la organización, es la estrella que guía el camino y que es capaz de dar sentido al día a día. El propósito refleja la contribución que una organización hace a la sociedad, más allá de hacer dinero. Un buen propósito, y ahí reside su potencial, tiene la capacidad de atraer y comprometer talento, aumentar la unidad entre los miembros de la organización y potenciar el desempeño organizativo. Por eso, no nos llama la atención que se haya denominado el 2020 como el año del propósito.”
Por esto, en un Modelo como el de EFQM, hay que empezar por lo verdaderamente importante, definir el propósito. A partir de aquí, definir una buena estrategia alineada pero, sobre todo, organizar a las personas con valores y comportamientos que permitan alcanzar los objetivos fijados. Y entonces con un buen análisis del ecosistema seleccionar y focalizar los grupos de interés para orquestar los procesos de generación de valor para cada uno de ellos, incluyendo como innovar y cambiar, transformarse, continuamente. Pero como el propósito es algo más duradero que la estrategia es necesario estar preparándose para el futuro con objeto de seguir siendo bueno, excelente.
Tener un buen propósito no es suficiente, porque los resultados no llegan solos, pero ayuda a dar forma a la propuesta de valor y la experiencia integral del cliente generando fidelidad. En el caso de las personas que trabajan en la organización el propósito ayuda al desarrollo de nuevos líderes, refleja el valor social que se ofrece a las personas, asegura su compromiso formal e inspira y atrae el mejor talento. En los líderes, el propósito genera motivación, sentido de pertenencia, compromiso e inspiración; actúan y toman decisiones congruentes con el propósito; orientan la innovación inspirados por el propósito. En cuanto a los partners y aliados, el propósito alinea y asegura el compromiso formal y compartido en redes de colaboración. Finalmente, para la sociedad, esta recibe el beneficio que se ha propuesto entregar la organización contribuyendo habitualmente a los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS).