Desde prácticamente comienzos del 2020 y hasta el día de hoy, podemos decir sin ninguna duda que el mundo nos está sorprendiendo. La situación que estamos viviendo ante la pandemia de Covid-19 ha hecho elevar la incertidumbre y las preocupaciones, no solo en el terreno sanitario o social, sino también en el económico.
Así, y de forma inevitable, el final del año que acabamos de dejar atrás nos ha mostrado que aún tenemos que afrontar varios baches para salir de la crisis pandémica y volver a los niveles previos, y los mercados están muy pendientes de los últimos contagios masivos en occidente y las nuevas medidas de distanciamiento social y confinamiento que toman los gobiernos.
De esta manera, y ante un panorama donde nos encontramos que la vacunación no es tan rápida ni tan sencilla como nos habríamos imaginado, el oro podría volver a estar en boca de todos como un activo refugio para reducir la incertidumbre y evitar los efectos negativos de la inflación, algo que muy probablemente veremos, según los especialistas, en el largo plazo y cuando los datos comiencen a mejorar.
“Al igual que en 2020, es probable que el oro salga a relucir como un gran instrumento de cobertura contra estas incertidumbres”, escriben desde la gestora WisdomTree.
De hecho, los grandes desembolsos fiscales y estímulos monetarios nunca vistos por parte de los gobiernos para sostener la economía en esta crisis de Covid-19, va a traer consigo distorsiones y consecuencias que tendremos que ir sorteando en los próximos meses.
