El metal dorado es un activo refugio por excelencia y tiene potencial de subida en lo que resta de año. “Creemos que el metal precioso está más propenso a subir, dado que es probable que los bancos centrales hayan culminado los ciclos de políticas restrictivas. Con muy poco margen para realizar recortes de tipos a pesar de esto último, es probable que a los bancos centrales los veamos recurrir a herramientas más creativas en caso de que enfrenten otro shock económico.”, destacan en el último informe de WisdomTree.
El posicionamiento en los futuros sobre oro ha repuntado fuertemente desde los niveles deprimidos del comienzo del cuarto trimestre de 2018. Sin embargo, ante la ausencia de shocks y los activos cíclicos marcando un buen rendimiento, el posicionamiento sobre oro no ha logrado obtener un mayor momentum. “De hecho, mirando hacia el tramo final de nuestro horizonte temporal de proyecciones, mantenemos nuestra estimación sobre el posicionamiento en el metal, apenas por encima de los 120.000 contratos netos largos actuales”, comentan los expertos.
“Esto refleja nuestra posición neutral, mientras no tenemos en mente ningún shock específico que genere un aumento de la demanda. No obstante, al mismo tiempo, podemos nombrar muchos riesgos a los cuales los inversores querrían estar protegidos.”, concluyen.
A pesar de todo, desde la gestora esperan que el metal dorado puede ir hasta los 1.385 dólares por onza, prácticamente 100 dólares más de su precio actual. Un aumento que supondría el viraje hacia activos refugio.
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