Tradicionalmente, los departamentos financieros han sido considerados durante mucho tiempo meros contables, preocupados principalmente por las hojas de cálculo y los números. Sin embargo, el papel del director financiero está en plena transformación. Gracias al auge de los macrodatos y a las aplicaciones financieras en la nube, el director financiero está volviendo a ser un socio estratégico del director general, mientras las empresas se preparan para afrontar lo que vendrá en 2023.
La última encuesta de McKinsey sobre la figura del CFO a nivel global revela que la forma de trabajar de los directores financieros está cambiando, cada vez están más involucrados en la estrategia de la compañía a largo plazo y en las decisiones de gestión. Incluso dos tercios reconocen ser parte de la transformación digital de su empresa. Y es que los directores financieros de hoy tienen la oportunidad de convertirse en pieza clave para su empresa, ayudando a identificar oportunidades en términos de innovación, eficiencia y estrategia. De hecho, según el informe The State of Business Spending de Pleo, el 97% de los directivos consideran que se está produciendo un aumento del grado de influencia de los directores financieros en toda la empresa, especialmente en los equipos de operaciones, marketing y legal.
Con la reciente pandemia, los problemas de suministro a nivel mundial, la inflación y el fantasma de una recesión, el rol del financiero ha cambiado. Ahora, la función del director financiero es aportar visibilidad, evaluar los KPIs y ver qué funciona y que no. Utilizar los datos para mostrar a la empresa cómo se presenta el futuro y qué acciones llevar a cabo para dirigir el negocio en una dirección determinada. La clave está en saber cuál será el impacto de estos datos en cuanto a eficiencia y rendimiento.
El objetivo de todo CFO es obtener mejores resultados, y eso requiere mejores previsiones. Una mejor previsión significa, en última instancia, mejores decisiones. Tomar decisiones antes y con mayor conocimiento de causa es posible con datos de calidad. Tecnologías como la computación en la nube, la inteligencia artificial y el machine learning permiten analizar miles de datos a través de múltiples sistemas casi en tiempo real, identificar tendencias y desviaciones con mayor rapidez y precisión.
A la hora de seleccionar qué herramientas digitales utilizar, los directores financieros deben buscar aquellas soluciones en la nube -que utilicen interfaces de programación de aplicaciones (API)- capaces de funcionar juntas en un único ecosistema. Como es el caso de Pleo. Como es lógico, estas herramientas permiten automatizar los procesos financieros clave, pero ahorrar tiempo es sólo la punta del iceberg. El verdadero poder está en ofrecer mejores perspectivas y previsiones para que la empresa pueda tomar mejores decisiones antes.