El producto interior bruto (PIB) de la zona euro creció un 0,2% entre julio y septiembre frente al trimestre anterior, mientras que el de la Unión Europea avanzó un 0,3%, según datos preliminares de Eurostat. Ambas cifras superan en una décima las del trimestre previo, un pequeño alivio para una economía que sigue caminando con prudencia entre la inflación y los tipos altos.
En términos interanuales, la economía creció un 1,3% en la eurozona y un 1,5% en el conjunto de la UE respecto al mismo trimestre de 2024. Son incrementos modestos, pero mejores de lo que esperaba Bruselas, que había proyectado un crecimiento del 0,1%.
España sigue tirando del carro.
Entre las grandes economías del euro, España volvió a ser la que más creció, con un 0,6%, pese a moderar su ritmo respecto al trimestre anterior. Le siguieron Francia (0,5%) y Países Bajos (0,4%), mientras que Alemania e Italia se quedaron en terreno plano, sin crecimiento (0,0%), tras haber caído en primavera.
De los quince países con datos disponibles, Suecia lidera el crecimiento (1,1%, seguida de Portugal (0,8%) y República Checa (0,7%). En la parte baja, Estonia y Austria (0,1%) apenas avanzan, y Lituania, Irlanda y Finlandia registran leves retrocesos.
Superar las previsiones: poco, pero suficiente.
El crecimiento en la eurozona vuelve a batir las estimaciones de la Comisión Europea, que preveía un 0,1%. Todo apunta a que las nuevas previsiones, que se publicarán en noviembre, revisarán al alza el crecimiento estimado para 2025, actualmente en el 0,9%.
