La economía de China empieza a dar síntomas de recuperación, o al menos eso parece el índice de gerentes de compras (PMI). El sector manufacturero ha experimentado una subida que le ha llevado a los 52 puntos, frente al 35,7 de febrero. Por su parte, dentro del sector servicios la recuperación ha sido todavía mayor al pasar del 29,6 al 52,3. Estos datos han provocado que el PMI compuesto se vaya al 53%, frente al 28,9% de febrero. Unos datos, que como se ve en el gráfico, reflejan una recuperación en forma de V.
Sin embargo, y pese a que son buenos datos, los expertos llaman a la prudencia. «Estas cifras están muy lejos de los niveles previos y todavía hay un riesgo que una caída en la demanda extranjera provoque un descenso prolongado», señala el analista de eToro, Adam Vettese.
Una postura que también comparte Philippe Waecther, jefe de investigación económica de Ostrum AM (una gestora de Natixis IM). El experto considera que «la actividad ha dejado de contraerse en marzo, pero el rebote parece limitado y sin efecto expansivo». «La actividad está todavía por debajo de los niveles de finales de 2019. Varios indicadores están por debajo de 50, lo que sugiere que la recuperación no es homogénea ni tan grande como podría deducirse de los indicadores sintéticos; la muestra de empresas incluida en este indicador está sesgada hacia las grandes empresas públicas chinas», explica el economista.
En conclusión, Waechter afirma que a «China todavía le espera un largo camino hasta converger hacia una situación normal; el impulso será moderado en los próximos meses, a pesar de la voluntad política». El economista de Ostrum AM destaca que «la dinámica del empleo es débil y la demanda extranjera se está contrayendo».