El petróleo sigue en caída libre a medida que se incrementan los temores sobre un exceso de oferta en un momento en que las guerras comerciales están poniendo en peligro las perspectivas de la demanda global. Además, el Instituto Americano del Petróleo informó que las existencias de crudo en Estados Unidos aumentaron en 3.55 millones de barriles la semana pasada.
Las negociaciones comerciales entre EEUU y China están en punto muerto, y por el momento parece lejano un posible acuerdo. A finales de este mes los principales líderes mundiales se reunirán en Tokio en el G20, donde podrían reactivarse las conversaciones. Aun así, es muy probable que los inversores deban aprender a convivir con este escenario.
El crudo se tambalea al borde de un mercado bajista después de caer casi un 20% desde los máximos alcanzados el pasado mes de abril. El incremento en las tensiones arancelarias ha vuelto a despertar el miedo de los inversores sobre una desaceleración a nivel global.
Esta situación compromete a la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados, ya que deberían extender sus actuales recortes de producción más allá de junio para evitar un nuevo desplome. Pero dada la magnitud de la caída en los precios, Arabia Saudí podría presionar al resto de miembros hacia un recorte aún más profundo.
Rusia sigue siendo el comodín de la coalición OPEP, la extensión de los recortes puede servir a los intereses de Arabia Saudita pero no a Rusia. El ministro de energía ruso, Alexander Novak, señaló el mes pasado que Rusia está abierta a relajar las restricciones de producción.