La revolución tech en salud ha cogido una velocidad de crucero que ni los más optimistas imaginaban hace un lustro. La IA ya no solo optimiza procesos en el laboratorio, sino que redefine por completo cómo nacen las moléculas.
Esto no es solo teoría: la integración tecnológica promete recortar drásticamente los tiempos de espera para tratamientos vitales y abaratar costes en una industria que, hasta ahora, se movía a paso lento.
Según recoge el «South China Morning Post», Marc Horn, presidente de «Merck China», soltó la bomba en el reciente «Asian Financial Forum»: el país asiático podría ser el primero en aprobar un fármaco diseñado de forma autónoma por IA.
El anuncio, realizado en Hong Kong, sitúa a China en la pole position de un cambio sísmico. Hablamos de combinar genética humana y algoritmos avanzados para atacar enfermedades con una precisión casi quirúrgica.
De la fábrica a la innovación global
Horn destacó cómo el ecosistema chino ha mutado radicalmente: ha pasado de ser un mero fabricante de genéricos a convertirse en una auténtica potencia de innovación.
