La UE y Reino Unido entran en modo crisis. La derrota del acuerdo del brexit durante la noche del martes en la Cámara de los Comunes británica convierte la salida abrupta y desordenada del Reino Unido, el hard brexit o brexit duro, como una opción cada vez más factible.
Es el escenario que nadie quería en marzo de 2017 cuando Theresa May solicitó oficialmente la salida del Reino Unido. A poco más de 70 días del 29 de marzo de 2019, la fecha del brexit, el portazo abrumador al acuerdo de 500 páginas suscrito entre el gobierno británico y la UE para una desconexión ordenada, abre el abismo de lo impredecible a los pies de los dirigentes comunitarios. Aunque Bruselas está acostumbrada a llegar a acuerdos de última hora, como demostraron los rescates griegos.
Fueron 432 votos en contra y 202 a favor, el mayor varapalo parlamentario sufrido por un gobierno del Reino Unido en décadas. La primera ministra May es un cadáver andante, incapaz durante meses de conseguir el suficiente apoyo de su partido a las negociaciones con la UE ni tampoco los votos favorables de la oposición laborista.
El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, tuvo que abandonar de urgencia Estrasburgo, donde esta semana el Parlamento Europeo celebra su sesión plenaria mensual. Y en Bruselas se preparan para recibir de urgencia a May, cuyo avión de la Fuerza Área Real (RAF, en sus siglas en inglés) estuvo toda la tarde del martes preparado para despegar hacia la capital comunitaria.
“El presidente Juncker necesita estar en Bruselas”, reconoció el Comisario de Economía, Pierre Moscovici, desde Estrasburgo. “Tiene que ver con sus obligaciones como presidente ante esta emergencia específica”. La llegada de May se producirá en las próximas 48 horas porque esta tarde afrontará una moción de confianza parlamentaria, que previsiblemente ganará.