Los duros y largos meses de confinamiento han paralizado casi por completo la industria y han transformado los retos que se deben afrontar en los próximos meses. Sin embargo, y a pesar de todo ello, el renting ha logrado resistir. La pandemia provocada por el COVID-19 ha afectado de forma negativa pero no ha impedido que el alquiler a largo plazo siga su senda positiva y de crecimiento.
Y es que, a diferencia de otros segmentos relacionados con la automoción, el renting ha mejorado sus datos en comparación con el año anterior. Así lo indican las cifras presentadas por la Asociación Española de Renting de Vehículos (AER) donde analizan la evolución de este tipo de servicios tras el impacto del coronavirus. De enero a julio, el renting ha crecido un 3,95% con respecto a 2019. Además, el número de clientes también asciende un 27,63% más que en el mismo período del año anterior.
Unas buenas cifras que se esperaban ya que las expectativas al comenzar el 2020 eran muy positivas para el sector. Se estimaba que el mercado continuase su proceso de expansión y que el renting siguiese en alza durante todo el año. Además, se pronosticaban importantes retos para la movilidad como la digitalización, la sostenibilidad o las nuevas formas de moverse.
La crisis del COVID-19 ha acelerado todos y cada uno de los anteriores factores durante este tiempo. La digitalización ha dado pasos de gigante en el sector y ha obligado a sus empresas a adaptarse a la nueva realidad. Por ello, muchas compañías, como es el caso de ALD Automotive, entidad dedicada al renting y a la gestión de flotas, han tejido diferentes alianzas durante todo el año para mejorar su servicio online. En la actualidad y durante lo que resta de año, no importará dónde se esté, el objetivo será que, con una conexión a internet, y en pocos clics, también se pueda adquirir un vehículo y recibirlo reduciendo los contactos físicos.