Los vinos de Bodegas Virtus, de la Denominación de Origen Ribera del Duero, siguen su plan de posicionamiento tras el cambio de imagen de la bodega y relanzamiento del proyecto. Lavinia (Ortega y Gasset, 16), la tienda especializada de mayor prestigio de la capital -y una de las mejores de España-, y el restaurante Zalacaín (Álvarez de Baena, 4), primer 3 estrellas Michelin de nuestro país, ya han apostado por los vinos de Virtus.
Iñigo López de la Osa, propietario de la bodega ribereña, es la segunda generación al frente del proyecto y este año, precisamente, ha querido dar un fuerte impulso a la marca con dos firmes líneas: la elaboración de vinos de larga guarda y la apuesta por la variedad de uva blanca típica de la región vinícola, la albillo mayor.
Mónaco fue el escenario para la puesta de largo de Virtus hace unas semanas, pues Iñigo y su esposa, Francesa Franco, residen allí. En el restaurante The Grill en Montecarlo, que disfruta de una estrella Michelín y está situado en la última planta del mítico Hotel de París, se celebró por primera vez una cata vertical del vino tinto Virtus Gran Reserva, para demostrar la capacidad de guarda de las referencias de la bodega.
Virtus Gran Reserva 2014 (ya agotado), Virtus Gran Reserva 2015 y una muestra de Virtus Gran Reserva 2019 (aún ha salido al mercado) dejaron patente que una buena calidad de la uva, en este caso tempranillo, y el ‘savoir-faire’ en bodega permiten la elaboración de vinos que se sobreponen al paso del tiempo y son dignos de estar en las cartas de los mejores restaurantes del mundo.
En la recién celebrada ceremonia de los premios Dirigentes 2022, de hecho, los asistentes tuvieron la ocasión de disfrutar de Virtus Gran Reserva 2015 durante el cóctel que se ofreció tras la finalización del evento.