España dispondrá de 60.000 millones de euros desde 2021 hasta 2023 para repartirlos en proyectos productivos y generadores de riqueza. Este dinero inesperado representa una «oportunidad histórica para transformar las economías» de España y Europa, tal y como lo define Paz Guzmán, economista de la representación de la Comisión Europea en España.
Un evento organizado por la Cámara de Comercio hispano sueca ha servido para que varias instancias económicas pongan sobre la mesa sus impresiones acerca de los fondos europeos que impulsarán la recuperación en el continente. El embajador de España en Suecia, Teppo Tauriainen, recuerda que la situación «sigue siendo difícil en muchos países de Europa», si bien los fondos europeos son «una muy buena plataforma para enfrentar los desafíos económicos».
En particular, el embajador sueco recalca que estos fondos irán a parar a países como España, uno de los más afectados por la pandemia. No obstante, también tienen el fin de equilibrar el «déficit de inversiones productivas en Europa», de modo que las inversiones se beneficiarán de estos desembolsos: «Podemos esperar un aumento de inversiones importante en los próximos años».
En el caso de Suecia, su embajador se muestra contento de que «se hayan puesto la digitalización y la sostenibilidad como focos de la recuperación», un propósito que España también comparte. En ese sentido, Tauriainen cree surgirán oportunidades de negocio de los esfuerzos que se realicen en este momento.
Por su parte, Raül Blanco, secretario general de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa, especifica que hasta 2023, los fondos que recibirá España serán en forma de transferencias. Eso supone que se consumirán algo menos de los 60.000 millones de los 72.700 millones de euros en subvenciones directas y que restarán 13.000 millones en financiación no reembolsable y otros 67.000 millones en créditos. Blanco asegura que en esta fase, la mayoría de las concesiones se van a aplicar como subvenciones.