Una de las consecuencias económicas que ha traído la pandemia, además de un desastre económico llamativo ante la paralización de gran parte de la actividad, es una clara desigualdad entre sectores y clases sociales, donde algunos con el teletrabajo han podido cosechar grandes bolsas de ahorro y otros se han quedado sin trabajo.
Y es que para Ben Laidler, estratega de mercados globales de la plataforma de inversión en multiactivos eToro, la pandemia ha sido impulsora de grandes cambios de mercado, “desde un mayor gasto en experiencias como viajar, hasta la compra de artículos. De las ventas offline a las online. Los cuellos de botella en el suministro reforzaron la exclusividad y los precios. China, que históricamente representa un tercio de las ventas, sufrió con su política de cero-Covid y su nueva «prosperidad común». Estados Unidos lo compensó, con un «exceso de ahorro» y el aumento de los precios de los activos”.
Buena prueba de ello es el sector del lujo, un ámbito que en Europa ha tenido un comportamiento alcista en esta situación Covid-19, y “tanto bienes de lujo como la moda, artículos de piel o productos de belleza (lo que categorizamos como narrow luxury), como vehículos, bebidas alcohólicas y ropa deportiva (broader luxury)”, apunta por su parte el experto.

