Los autónomos españoles no atraviesan su mejor momento. Doce meses después del inicio de la crisis sanitaria, muchos de ellos no han conseguido soportar el embiste de la falta de demanda provocada por las restricciones. Para los que sí han logrado aguantar el tirón, les queda el consuelo de que la vacuna les devuelva a la vieja normalidad lo antes posible. Con la cuarta ola de contagios a la vuelta de la esquina, cruzan los dedos para que las ayudas directas a fondo perdido les lleguen a tiempo. DIRIGENTES charla con la secretaria general de la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE), María José Landaburu, sobre esta parte del tejido empresarial, con la perspectiva que da analizar las cosas una vez pasado el tiempo.
Un año de pandemia. ¿Podría hacer un balance de la situación que atraviesan los autónomos?
Hablar de este año de pandemia, es hablar de perplejidad, inseguridad, dolor, y de un cambio de época que sin ninguna duda será recordado en el futuro. Durante este año hemos podido ver cómo el conjunto de la actividad económica se ha visto gravemente afectada, y hay un horizonte de mucha incertidumbre. Esta situación repercute directamente en los trabajadores y trabajadoras autónomas. Somos uno de los colectivos que está viviendo esta nueva crisis económica de forma muy directa, como consecuencia de la precariedad estructural de la que partimos. Autónomos de sectores tan importantes en el tejido productivo de nuestro país, como son el de la hostelería, turismo, taxi, actividades vinculadas a la producción de eventos y a la cultura, y muchos otros, han visto además como sus proyectos profesionales y de vida se veían sacudidos, paralizados por momentos, y en todo caso muy afectados por el descenso de ingresos y de actividad.
Desde UATAE hemos vivido un año trabajando continuamente para que el Gobierno impulsase medidas excepcionales de protección y hemos conseguido una respuesta inédita respecto a crisis anteriores -como la habilitación de prestaciones especiales para asegurar un mínimo colchón en los ingresos familiares de muchas y muchos autónomos-, a las que se suman ahora los nuevos fondos que se han configurado mediante ayudas directas, que pueden ser un balón de oxígeno pero que necesitan corregir algunas deficiencias importantes, tal como le hemos reclamado ya al Gobierno.
El plan de ayudas directas aprobado por el Gobierno excluye algunos colectivos como los autónomos temporales o las autoescuelas. A su juicio, ¿qué lagunas presenta esta medida?