El Sudeste Asiático se consagra como uno de los destinos predilectos de las exportaciones de China en medio de la guerra comercial, con un repunte de más del 20% interanual en abril, lo que podría dificultar las negociaciones de la región con EE.UU., que la acusa de ser punto de «transbordo» de productos chinos.
Casi dos meses después del «Día de la Liberación», cuando el 2 de abril el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció una batería de los llamados «aranceles recíprocos» contra decenas de países, su impacto comienza a reflejarse en los intercambios en el continente asiático, especialmente atacado por los dardos tarifarios.
Ese mismo mes las exportaciones de China, objetivo fundamental de la guerra de aranceles de Washington, a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) aumentaron el 20,8% interanual, según cálculos desde los datos aduaneros chinos, con Vietnam y Malasia a la cabeza, seguidos de Indonesia y Tailandia.
En paralelo, los envíos de China a EE.UU. cayeron un 21% interanual en abril, cuando Pekín aún se enfrentaba a aranceles del 145% por parte de Washington, y la primera economía mundial a tasas del 125% por parte de la segunda tras la escalada de tarifas.
Las potencias redujeron hace una semana temporalmente sus gravámenes, al 30% en el caso de EE.UU. a productos chinos y al 10% en el de China a bienes estadounidenses.
