Después de un 2019 marcado por la desaceleración de la economía, las perspectivas entre el colectivo de los autónomos no son nada alentadoras. Un informe elaborado por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) arroja que al 50% de los trabajadores por cuenta propia les va peor que en años anteriores. La causa radica, principalmente, en la reducción de su volumen de negocio, fruto de la citada ralentización.
La coyuntura económica y la incertidumbre política fueron la tónica dominante del pasado ejercicio y que llegó a recalar entre el tejido autónomo. De hecho, el número de afiliados al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) llegó a reducirse en un 70% con respecto al año anterior.
De las expectativas de una encuesta realizada a 1.212 personas entre el 26 de diciembre y el 5 de enero se desprende que, de la cantidad de autónomos con trabajadores a su cargo (62,39%), más de un tercio valora tener que realizar algún despido. «Este es el primer síntoma de desconfianza», ha señalado el presidente de ATA, Lorenzo Amor, durante la presentación del barómetro.
En esta línea, el dato que «más ha sorprendido» a ATA es la disminución de las previsiones de contratación. Si en años anteriores este índice solía oscilar alrededor del 30%, en el momento actual se sitúa en el 11,61%. La situación socioeconómica actual y los problemas por los que atraviesa el negocio son las principales causas que atribuyen a ello. «Todo dependerá de la confianza que se genere con el nuevo Gobierno», ha subrayado Amor, al tiempo que ha remarcado que esto dependerá de las políticas que se pongan en marcha. Una de las medidas estrella que contempla en su agenda el nuevo Ejecutivo pasa por adecuar las cotizaciones a los ingresos reales y que es respaldada por más del 45% de los entrevistados.
Subida del SMI
Otro de los aspectos que ha desatado una mayor crítica entre los autónomos es la posible subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) este 2020. Se trata de una cuestión que preocupa a casi siete de cada diez personas, ya que repercutiría directamente en la actividad de su negocio. Desde ATA han aseverado que no es un problema aislado que afecte exclusivamente a los empresarios, pues también perjudica a las familias, trabajadores y pensionistas que cuentan con personal contratado en su casa.