«La accesibilidad es un gran negocio turístico que no se está aprovechando». Así de contundente se muestra el arquitecto Enrique Rovira-Beleta, en relación a la falta de puntos de acceso en algunos lugares de la geografía española. Un factor que para personas con discapacidades permanentes o temporales supone un obstáculo a la hora de elegir destino.
Se estima que más de 3,3 millones de personas se ven obligadas a renunciar a un viaje por los motivos anteriormente expuestos, una cantidad que incluye tanto las personas con necesidades de accesibilidad, como sus acompañantes.
«En un contexto récord de envejecimiento, la mayor inversión en accesibilidad promovería el turismo senior y éste, a su vez, un descenso en los niveles de estacionalidad», asegura el director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, quien también incide en que este factor derivaría en ingresos extra para el sector, reduciendo la temporalidad del empleo en el turismo y, por ende, el mantenimiento de las cotizaciones salariales y el ahorro de los subsidios de desempleo.
En este sentido, la segunda edición del informe ‘Turismo inclusivo y empleo’, elaborado por la Fundación Adecco, arroja que podrían generarse unos 90.806 nuevos puestos de trabajo relacionados con el turismo accesible nacional procedentes de segmentos muy diversos como transporte, alojamiento, restauración, comidas y bebidas.
Si a dicha cantidad se le añaden otros 14.000 nuevos contratos adicionales generados en el ámbito de la Información y Comunicación accesible, el potencial de nuevos empleos ascendería a 104.806, según los cálculos del informe. En concreto, estos últimos se encargarían de optimizar la experiencia del usuario del turista con necesidades de accesibilidad como, por ejemplo, posibilitar la navegación en las webs de reservas de viajes, generar aplicaciones móviles, así como otras adaptaciones que permitieran al usuario acceder a la oferta turística en «igualdad de condiciones».