Diez meses han sido suficientes para que los máximos históricos a los que se había acostumbrado a registrar en los últimos años la industria turística se diluyan. La llegada de viajeros internacionales a España se contrajo un 77,3% en 2020, hasta los 19 millones de personas, en contraste con los 83,5 millones de turistas que pisaron suelo español en el ejercicio precedente, según el INE. La diferencia entre una y otra le sitúa en niveles de 1969, lo que se traduce en que la pandemia se ha llevado por delante todos los avances del sector de las últimas cinco décadas.
El hundimiento es aún mayor al analizar los datos de diciembre, cuando llegaron 648.669 turistas (-84,9%), mes que coincide con la festividad de Navidad y el periodo previo al inicio de la tercera ola de contagios por coronavirus en España.
La situación ha derivado en una contracción del gasto realizado por los turistas, que apenas alcanza los 19.740 millones de euros, un 78,5% menos, con la consecuente repercusión en la economía nacional, que se ha traducido en una reducción de ocho puntos en el PIB, hasta el 4,3%. A este respecto, el organismo estadístico precisa que el desembolso medio diario de los turistas fue de 109 euros (-26,9%).
Los rebrotes registrados en España a las pocas semanas de finalizar el estado de alarma (21 de junio de 2020) hicieron saltar las alarmas en Europa y muchos Gobiernos del Viejo Continente optaron desde recomendar de manera oficial no visitar las zonas más afectadas en ese momento, hasta la imposición de presentar una PCR negativa o confinarse a la vuelta e, incluso, ambas.
En este sentido, la obligatoriedad de hacer cuarentena en Reino Unido y Alemania (los principales mercados de turistas extranjeros) después del viaje, ha provocado una reconfiguración del ranking de países emisores con Francia a la cabeza. La evolución más favorable de la pandemia durante el periodo estival, además de la cercanía, han jugado a favor para que más de 3,8 millones de franceses cruzaran la frontera en sus vacaciones. Si bien esta cifra es un 65,2% inferior a la contabilizada en 2019, representa cerca de una cuarta parte de los visitantes totales este año. Completan la terna británicos (más de 3,1 millones) y germanos (más de 2,4 millones), con un desplome del 82,4% y del 78,4%, respectivamente.