La crisis sanitaria provocada por el coronavirus ha supuesto un reto sin precedentes para la sociedad causando un gran golpe social y económico. Desde que se dio a conocer la existencia del virus, la comunidad biotecnológica mundial inició la carrera a contrarreloj para desarrollar tratamientos y vacunas que protejan a la población frente a la COVID-19.
Con ello, se puso de relieve el aporte de las ciencias de la salud y la tecnología para afrontar este desafío social y generacional y también la «importancia de disponer de capacidades de I+D+i, manufactura o fabriles en España en un sector tan ágil como este porque te permite responder de forma rápida a esos retos y tener capacidad tanto de suministro como de desarrollo», explicó a este medio el director general de la Asociación Española de Bioempresas (Asebio), Ion Arocena.
Director general de la Asociación Española de Bioempresas (Asebio), Ion Arocena.
En este sentido, el sector en los últimos meses ha reorientado sus capacidades a la búsqueda de soluciones frente a la COVID-19. Arocena comenta que, por ejemplo, en Asebio cuentan con compañías que se centraban en soluciones para veterinaria y cuando emergió el coronavirus cambiaron su enfoque para desarrollar tecnologías diagnósticas frente a la COVID-19. «La biotecnología no es solo la orientada a la salud humana«, también estudia soluciones para hacer que los cultivos sean más resistentes a las sequías, más eficientes y productivos o contribuye al desarrollo de biocombustibles de origen renovable. También se engloba aquí a aquellas empresas que trabajan en la bioeconomía o las centradas en la biotecnología industrial, entre otras.
