Hasta hace algunos años, salvo para las grandes compañías, el concepto de marca iba asociado poco más que a su razón social o comercial. Sin embargo, ha ido adquiriendo un valor cada vez más estratégico y ya son pocas las que no asumen el valor intangible, pero también tangible, que supone.
Hoy en día, se da a la marca un valor central como impulsora de la solidez corporativa. El estudio Brandpulse, que busca medir la salud del branding en España, señala que el 54% de los directivos considera la marca como un factor determinante para la conducción de sus negocios. Ese dato, que en 2022 se situaba en 46%, pone de relieve una sensibilización progresiva sobre su incidencia económica y en la estructura organizativa.
El informe, elaborado por la Asociación Española de Branding (aebrand) y GfK, no deja lugar a dudas: la reputación corporativa se ha convertido en una prioridad para las empresas y tanto pymes como grandes corporaciones destinen recursos económicos y humanos a su desarrollo.

No en vano, en los últimos meses compañías muy célebres han apostado por una redefinición de su logo, imagen corporativa o identidad visual completa. Amazon, Jaguar, Walmart o la española Serpis han apostado por un rebranding por diversas razones. La realidad, hoy en día, es que la marca importa, y mucho.
Según las conclusiones de Brandpulse, la estabilidad, el crecimiento y el orgullo de pertenencia son los principales beneficios que aporta una marca sólida para los encuestados.


