La estrategia y la ejecución son dos dimensiones que deberían desarrollarse de forma inseparable, pero la realidad es que esto no ocurre en el seno de las organizaciones y son múltiples los estudios que demuestran que el 70% de los fracasos empresariales se deben a una mala ejecución de la estrategia.
“La diferencia entre una empresa normal y otra extraordinaria está en la ejecución, en hacer las cosas cuando hay que hacerlas” afirman Ram Charan y Larry Bossidy en su libro Execution.
No ejecutar la estrategia o hacerlo deficientemente implica estar por debajo del desempeño ideal de la organización y, por lo tanto, perder oportunidades de negocio y facilitar el camino a la competencia.
En esencia la ejecución tiene cinco aspectos clave:
- Establecer la ejecución un como un elemento central de la cultura de la organización, lo cual implica involucrar al equipo, compartir el propósito y la estrategia, realizar una comunicación clara sistemática y bidireccional y promover la participación.
Las empresas con está cultura tienen una gran agilidad y dinamismo que marcan la diferencia en los mercados. Para ello los profesionales deben tener claras sus responsabilidades y estar empoderados para ejecutarlas sin barreras ni intromisiones.