La ahora ‘desaparecida’ fortaleza del dólar, derivada del esperado endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal (Fed) que finalmente será "cauto", ha traído de cabeza a los mercados financieros, principalmente a los emergentes y a las materias primas, que, a sus problemas domésticos (recesión en Rusia y Brasil, desaceleración de China…) sumaban el encarecimiento derivado de las alzas del ‘billete verde’.
"Un dólar más débil facilita un suelo para los precios de las commodities, reduce la presión para las economías en desarrollo, favorece, por tanto, la mayor calma en los mercados financieros internacionales", afirma José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España.
Detalla este experto que no es la divisa estadounidense la ‘culpable’ de las recientes turbulencias, pero "su apreciación de la mano de un cambio de sesgo de la política monetaria de la Fed sí ha aflorado y acentuado algunos excesos (materializado debilidades de fondo) acumulados en los últimos años".
Así las cosas, aunque el mensaje principal del banco central norteamericano es dovish y el mercado apenas descuenta dos subidas de tipos este año, no son pocas las ‘voces’ que se alzan advirtiendo sobre la fortaleza interna y las presiones inflacionarias que podrían obligar a Yellen a actuar antes (e incluso de manera más agresiva) de lo esperado.
Sea como fuere, Alvim Lim, de Fitch afirma, tras analizar la exposición de las corporaciones de Latinoamérica al ‘riesgo divisa’ en un informe que se publicará completo a finales de semana, que este peligro "es ampliamente manejable, a pesar de los elevados niveles de deuda en moneda extranjera".