El proceso ya es imparable en países como EEUU o Reino Unido, donde estos ‘asesores robot’ siguen ganando terreno con una oferta más barata para confeccionar carteras de inversión a través de complejos logaritmos. La sustitución del hombre por la máquina en el sector tiene mucho que ver con los costes asociados. Según recientes informes, el coste de estas plataformas suele rondar entre el 0,25% y el 0,35% anual del capital asesorado frente al 1% que alcanza el asesoramiento financiero llevado a cabo profesionales.
En un reciente estudio, la consultora A.T. Kearney estimaba que los activos bajo gestión de estos robots podría incrementarse un 68% anual en los próximos cinco años hasta los 2,2 billones de dólares. La idea en EEUU es atraer a los ‘millenials‘ para reemplazar el envejecimiento de sus clientes. Sin embargo, los más jóvenes tienen un patrimonio menor, y podrían no ser tan rentables como sus predecesores.
De hecho, y según un estudio de Wells Fargo, solo un 16% de los ‘millennials’ confirman que trabajan con un asesor financiero, menos de la mitad de la cifra que lo hace dentro del colectivo de la generación del babyboom. Con estas perspectivas, parecen lógicas las ganas de buscar alternativas para mantener y captar a este perfil de cliente. Según datos recopilados por la firma Aite Group, al cierre de 2014 los activos de las start up digitales dedicadas al asesoramiento en EEUU se mantenía en 5.000 milllones de dólares. Y las previsiones apuntan a que al cierre de este año lo habrán triplicado hasta los 15.000 millones de dólares.
Manos a la obra
Algunas firmas, conscientes de esta tendencia, ya han comenzado a mover ficha. Vanguard, por ejemplo, cuenta desde el pasado mes de mayo y tras dos años de pruebas piloto, con un servicio similar, el Vanguard’s Personal Advisor Service. Actualmente cuenta con 17.000 millones de dólares en activos y cobra 30 puntos básicos del capital para realizar la asignación de cartera. Pero se trata más bien de ofrecer un acceso tecnológico a un asesor financiero.