El banco central mantiene el importe de su programa de compras de deuda (unos 650.000 millones de dólares anuales), pero extiende el vencimiento de los bonos que adquiere (de entre 7 y 10 años a entre 7 y 12 años). Al mismo tiempo, implementa un nuevo plan de compra de ETF, siendo trackers del Índice JPX-Nikkei 400, que comenzará en abril de 2016, a un ritmo de 300.000 millones de yenes por ejercicio. Finalmente, incrementa su inversión máxima en inmobiliario hasta el 10% de cada emisión, desde el 5% actual.
La autoridad monetaria japonesa ha tomado esta decisión sin unanimidad (seis votos a favor y tres en contra) y ha reiterado también sus estimaciones, señalando que espera una recuperación progresiva de la economía, así como un repunte de la inflación pero con una perspectiva más a largo plazo hacia el objetivo del 2%.
"Al gobernador Haruhiko Kuroda le gusta sorprender y este viernes lo ha hecho", afirman desde Capital Economics, pero esta "campanada" no ha desatado la alegría en el mercado pues, tal y como destacan desde el Departamento de Análisis de Bankinter, "las Bolsas asiáticas han retrocedido esta madrugada (…) al considerarlo poco ambicioso".
La primera firma añade: "Son medidas útiles, pero no van a suponer mucha diferencia en la práctica". Califica el nuevo programa de compra de ETFs de "minúsculo", pero, en positivo, se queda con un BoJ que ha sido "un poco más optimista sobre la economía que en el encuentro anterior".
Para estos expertos los últimos indicadores macro apuntan a que la actividad ha continuado mejorando en el cuarto trimestre, "mientras tanto, la inflación subyacente se sostiene, y todo esto sugiere que no hay necesidad urgente de más flexibilización monetaria", por lo que no esperan nuevos anuncios para la reunión de enero.