Respecto a las medidas de política monetaria no convencionales, el banco central, señala: "Hemos comenzado a aumentar las compras mensuales en el marco del programa de compras de activos (QE) hasta 80.000 millones de euros. Nuestra atención se centra ahora en la aplicación del resto de estímulos complementarios" anunciados el mes pasado.
Con todo el banquero italiano debe, una vez más, convencer a unos mercados que esperan más apoyos, al tiempo que desconfían de la eficacia de los mismos y temen que la política monetaria se esté quedando sin munición.
Siempre entre dos fuegos. Draghi vuelve a enfrentarse a la tarea de ‘contentar’ a unos mercados ávidos de liquidez y que mantienen un precario equilibrio, que constantemente se ve descompensado por China, el petróleo o la ambigüedad de la Fed.
Al mismo tiempo, debe procurar no ‘extralimitarse’, pues la dura facción germana del consejo no pierde ocasión en mostrar su descontento con la flexibilización de la autoridad monetaria.
Y, todo ello, ‘enfatizando’ que los pasos dados están dando sus frutos y que, en cualquier caso, cuentan aún con las herramientas suficientes para hacer frente a lo que venga…