Los tipos de interés a los que presta el BCE dinero a los bancos se mantendrán al 0%, nivel en el que se encuentran desde marzo de 2016, para que las condiciones financieras sean favorables, según informa en un comunicado. Por lo tanto, los tipos de interés aplicables a las operaciones principales de financiación, la facilidad marginal de crédito y la facilidad de depósito se mantendrán sin variación en el 0,00 %, el 0,25 % y el -0,40 % respectivamente. El Consejo de Gobierno espera que los tipos de interés oficiales del BCE se mantengan en los niveles actuales durante un período prolongado que superará con creces el horizonte de sus compras netas de activos. En relación con las medidas de política monetaria no convencionales, el Consejo de Gobierno confirma que a partir de enero de 2018 las compras netas de activos en el marco del programa de compras de activos continuarán al ritmo de 30.000 millones de euros mensuales hasta el final de septiembre de 2018 o hasta una fecha posterior si fuera necesario y, en todo caso, hasta que el Consejo de Gobierno observe un ajuste sostenido de la senda de inflación que sea compatible con su objetivo de inflación. Si las perspectivas fueran menos favorables, o si las condiciones financieras fueran incompatibles con el progreso del ajuste sostenido de la senda de inflación, el Consejo de Gobierno está preparado para ampliar el volumen y/o la duración de este programa. El Eurosistema reinvertirá el principal de los valores adquiridos en el marco de este programa que vayan venciendo, durante un período prolongado tras el final de sus compras netas de activos y, en todo caso, durante el tiempo que sea necesario. Esto contribuirá a que las condiciones de liquidez sean favorables y a que la orientación de la política monetaria sea adecuada. El presidente del BCE, Mario Draghi, ha comentado estas decisiones en una conferencia de prensa en la que ha confirmado que «el fuerte impulso cíclico y la significativa reducción de holgura económica dan motivos para una mayor confianza que inflación convergen hacia el objetivo de inflación». Entre las proyecciones del Banco Central Europeo se ha revisado al alza el crecimiento económico para este año del PIB de la eurozona, hasta el 2,4% desde el 2,2% de su previsión de septiembre. También ha elevado al alza el crecimiento del PIB para 2018, al 2,3% desde el 1,8% anterior; al 1,9% para 2019, desde el 1,7%; y lo mantiene en el 1,7% para 2020. Mientras que mantiene sus proyecciones para la inflación sin cambios en el 1,5% para 2017; y eleva esa previsión en dos décimas para 2018, al 1,4%, para reflejar «el mayor precio tanto del crudo como de los alimentos» aunque ha insistido que vigilará de cerca el comportamiento de la inflación subyacente «ya que la inflación converge con el objetivo pero la subyacente todavía tiene que mostrar signos más convincentes de mejora». Para 2019 mantiene la previsión de la inflación en el 1,5%; y en el 1,7% para 2020. De este modo la entidad monetaria no va a lograr su objetivo de inflación que es una tasa algo por debajo del 2% pero Draghi ha destacado que es más importante el «ritmo de convergencia» a que la tasa de inflación se acerque a ese objetivo. Por otra parte, los riesgos para las perspectivas de crecimiento de la zona del euro siguen ampliamente equilibrados debido «al fuerte auge cíclico reforzado por los cambios positivos en los indicadores de confianza, podría conducir a más sorpresas positivas en el crecimiento a corto plazo», En respuesta a las preguntas de los periodistas, Draghi ha señalado que no se muestra preocupado por la brecha abierta entre el ritmo de las políticas de la Reserva Federal de Estados Unidos, que ayer subió los tipos de interés en un 0,25%, debido a que «la recuperación en Europa es más fuerte que en Estados Unidos pero la recuperación allí está en un estado mucho más avanzado, sobre todo cuando se compara el comportamiento nominal de los salarios». Reacción del mercado Según James Athey, gestor en Aberdeen Standard Investments, considera “no hay muchas novedades para los inversores. El BCE se ha visto forzado a mejorar significativamente sus previsiones del PIB pero todavía son increíblemente precavidos con la posibilidad de que esto haga subir materialmente la inflación en el corto plazo». «Todo esto establece un final de año tranquilo para los inversores. La mayor parte de esta información ya se ha descontado en los mercados de bonos y en la divisa. Pero 2018 podría ser una historia diferente. La política vuelve a tener el potencial de hacer descarrilar los mejores planes del BCE siendo el riesgo más evidente las elecciones italianas” añade Athen. Mientras que Julien-Pierre Nouen, economista jefe de Lazard Frères Gestion, comenta que «Mario Draghi quiere mantener cierta flexibilidad, apoyándose en las recientes cifras de inflación débiles». «Draghi se justifica en las recientes cifras de inflación que han sido débiles, a pesar de una perspectiva de crecimiento muy fuerte. De hecho, el organismo ha revistado las previsiones de PIB al alza para 2017 y los siguientes ejercicios, pero ha mantenido sus pronósticos de IPC hasta 2020 por debajo del 2%» aclara Nounen. Sin llegar a reducir la duración de las compras, programadas en principio hasta finales de septiembre de 2018, el lapso de tiempo relativamente corto debería permitirle al BCE barajar elevar sus tasas de depósito a finales del primer trimestre de 2018, aclaran desde Lazard Frères Gestion.
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