En este marco, hace cinco años surgió el bitcoin, una criptodivisa cuya transacción se realizan de forma directa, sin la necesidad de un intermediario. A día de hoy, con bitcoin se pueden transferir fondos, comprar en línea a empresas como el fabricante de ordenadores Dell o el gigante de comercio electrónico Amazon, e incluso intercambiar oro o plata. El valor de esta moneda lo establece la ley de la oferta y la demanda.
Aunque comenzó como una alternativa de pago en pruebas, el bitcoin ha encontrado en la actual situación económica global un escenario perfecto para desarrollarse y ganar clientes, llegando a implantarse de manera importante en lugares como Japón, Amsterdam, Estados Unidos o Argentina.
En Argentina, la gente comenzó a recurrir a esta moneda cuando se declaró el país en suspensión técnica de pagos. Para los argentinos era la única manera de sentirse seguros y proteger su dinero ya que a partir de entonces la volatilidad en los precios del dólar se disparó y el interés y uso de medios de pago que representaran una alternativa para invertir o para realizar transacciones aumentó entre los argentinos, que provocaron que el sitio de compra y venta de bitcoins Unisend, llegara a su récord de volumen y tráfico. Ahora, se realizan unas 50 transacciones diarias con este sistema, lo que supone unos 200.000 dólares.
México, por ejemplo, es otro país donde poco a poco se va instaurando el bitcoin. Esta alternativa representa una de las opciones financieras más viables para la transferencia de dinero de mexicanos que trabajan en Estados Unidos a México, dado los bajos costos que representan. Los servicios de envío de dineros tradicionales cobran altas comisiones, por lo que se pierde dinero en el viaje, mientras que bitcoin permite enviar la suma sin más, y una vez recibida, cambiarla a dólares o hacer otras transacciones con este dinero.
Los venezolanos, por su parte, ya pueden también operar con bitcoins. La plataforma surbitcoin, es el primer mercado de esta moneda virtual en el país. La ventaja de utilizar la moneda virtual radica en que esta, "es inmune al control del Gobierno y otros sectores de poder", frente al Bolívar que "es controlado por el Gobierno y susceptible a expropiaciones".