Para Rudd, al ser miembro de la UE, le ha ayudado a Reino Unido a mantener sus facturas energéticas hacia abajo", pero de dejar el mercado europeo, equivaldría a que las facturas energéticas de los hogares británicos subirían una media del equivalente a unas 20 libras, citando un informe de la National Grid.
En un acto en la ciudad de Kent, la responsable de Energía explicó como en 2015 Reino Unido importó casi la mitad del gas necesario para hogares y negocios, llegando dos tercios de ese gas de importaciones desde el continente europeo. "Para el año 2030, incluso si desarrollamos el potencial de gas que tenemos para Reino Unido, se espera que importemos alrededor de tres cuartas partes de nuestro gas", añadió.
Comparación con la situación rusa
La ministra británica citó el caso energético de Rusia, explicando cómo Putin utiliza el gas como instrumento de política exterior. "Amenazando con cortar el suministro o aumentando drásticamente los precios. Por lo que no debemos permitir que nuestra seguridad energética sea secuestrado como un peón político para acercar Europa a sus rodillas", dijo Rudd.
Para la conservadora, si Londres deja de trabajar junto a la Unión Europea como hasta ahora, esto puede convertirse en una realidad, si bien cree que ahora, al funcionar como un bloque de 500 millones de personas, "tenemos el poder de forzar la mano de Putin".