El pasado domingo Esperanza Aguirre dimitía como presidenta del PP de Madrid, asumiendo su "responsabilidad política" por haber elegido a Francisco Granados para ser el secretario general del PP de Madrid y tras descubrirse las nuevas informaciones que apuntan a una presunta financiación ilegal en el PP madrileño en el marco de la trama Púnica. De hecho, la Guardia Civil registró la sede del PP regional, concretamente el despacho del exgerente Beltrán Gutiérrez por supuestos pagos a empresarios, como Javier López Madrid, de OHL.
Y el PP madrileño no ha sido el único escándalo sobre corrupción que ha salpicado al Partido Popular estos días, también lo es el de Valencia, donde se está a la espera de crear una gestora que se haga cargo de la dirección del partido tras la imputación de una veintena de personas por un supuesto cobro de comisiones.
Pero la semana no acabó ahí para la corrupción popular. Jaume Matas, ex presidente del Govern Balear admitía su responsabilidad y su culpa en el caso Nóos, por el que también están imputados el cuñado del Rey y su hermana, Iñaki Urdangarín y la infanta Cristina. Con ello, se confirma que el Instituto Nóos recibió pagos irregulares por mediar en el patrocinio de un equipo ciclista y organizar varios congresos.
También en Murcia ha sido noticia la corrupción popular, donde se investiga otra trama de corrupción en el gobierno municipal del PP en la localidad de Los Alcázares.
La dimisión sorpresa de Aguirre