El FMI rebajó hace unas semana sus previsiones de crecimiento para África hasta el 3,75%, las más bajas en los últimos seis años. Desde el organismo alegan que, si bien el crecimiento en el África subsahariana sigue siendo más sólido que en muchas otras regiones, la actividad económica se ha debilitado en los últimos meses.
Hace solo seis meses el Banco Africano de Desarrollo cifraba el crecimiento de África para 2015 en un 4,5% y hasta un 5% en 2016, una cifra que podría alcanzarse en algunas regiones del continente pero no parece que vaya a ser la media de crecimiento general. Así lo cree Antoinette Sayeh, directora del Departamento de África del FMI, quien en declaraciones a la prensa tras la revisión de previsiones para África opinó que la situación económica varía notablemente de un país a otro.
Según la dirigente del FMI, los que más verán frenada su economía serán los países exportadores de petróleo, principalmente Nigeria y Angola, que acumulan casi la mitad del PIB total africano. Sayeh explicó que "la caída de los ingresos procedentes de las exportaciones y los fuertes ajustes fiscales han hecho mella en el crecimiento: se espera que este disminuya rápidamente hasta situarse en el 3,5% este año, desde el 6% de 2014" y añadió que estas cifras están lastrando el promedio de la región.
Y es que la mejora del clima empresarial y macroeconómico que han permitido un sólido crecimiento en los últimos años, "corre peligro de verse eclipsada por la caída de los precios de las materias primas y las condiciones financieras menos acomodaticias", explicaron desde el FMI.
Mientras que los países más pobres del continente han conseguido mantener su crecimiento en torno al 6% (como Camerún o Chad), gracias al mantenimiento del consumo privado y a las inversiones en infraestructuras, otros países con unos ingresos mayores se han frenado por la escasez de electricidad, las difíciles condiciones financieras y la debilidad de los precios de las materias primas.