El cambio que tanto se ha anunciado ya está aquí. Mauricio Macri ha logrado coger las riendas de un país con graves problemas económicos. Ahora, mientras intenta acordar una transición suave con su predecesora, Cristina Fernández de Kirchner, el próximo presidente de Argentina ya ha dejado entrever cuáles serán las próximas medidas que adopte.
La más importante será bajar, paulatinamente, las subvenciones de las que disfrutan ahora los ciudadanos en electricidad, gas o transporte. En concreto, Macri señaló que "las corregiré gradualmente. Mi tarea es cuidar a la gente. Voy a cuidar los subsidios para aquellos que los necesitan. Me comprometí a un sistema de tarifas justo", en declaraciones a ‘Clarín’.
De esta forma, el dirigente también pretende alejar la posibilidad de que Argentina siga los pasos de Brasil o de otras economías de la región. Lo que todavía no está claro es cómo gestionará el problema del país con los fondos buitre. En cambio, sí ha dejado claro que "Argentina tiene que ser un país reconocido unánimemente como cumplidor, previsible y confiable. Y este es un tema pendiente, que lamentablemente el Gobierno trabajó muy mal y ahora hay que terminarlo", según adelanta ‘La Nación’.
Lo cierto es que tiene un arduo trabajo por delante. Pero, a pesar del optimismo del mercado, los expertos alertan de que Macri también puede ser una decepción. El economista José Carlos Díez apunta a que Argentina tiene una inflación elevada, que se suma a un alto déficit exterior y déficit público.
En cambio, el experto compara la situación de Argentina con la española: "lo mismo sucedió con la victoria de Rajoy en 2011 y en 2012: España registró una de las mayores fugas de capitales de la historia mundial que alcanzó el 25% del PIB. También advertí que las reformas están claramente sobrevaloradas. Rajoy reformó el mercado de trabajo como le pedía el BCE y la Troika y los inversores huyeron en manada de España después". Por lo tanto, el futuro de Argentina está lejos de estar asegurado.