Es la moneda de reserva mundial y, aunque en los últimos años ha descendido su peso en el porcentaje total de los bancos centrales, el dólar sigue predominando en el mercado. Un modelo que no gusta a todos los países por igual y que estos días será debatido en la reunión que los líderes de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica debatirán en la sexta cumbre del Foro BRICS. Una reunión de economías emergentes que actualmente cuentan con el 42% de la población y el 21% del PIB mundial.
Una de las principales cuestiones a tratar será lo que se ha denominado "el banco BRICS", cuya intención es estar listo en 2016 como una alternativa ?o más buen un complemento- al FMI para financiar proyectos de infraestructura en estas regiones. Según publicaba recientemente el Financial Times, la sede de esta entidad podría estar en Shangai.
Además de financiar proyectos, esta entidad contribuiría a disminuir la dependencia de dólares de estos países. Por ejemplo, Rusia y China ya han empezado a elaborar un proyecto por el que la financiación comercial y los intercambios de divisas entre bancos centrales se realizarán en rublos y yuanes, sin necesidad de utilizar la divisa norteamericana.
Los cuestionamientos sobre el dominio del billete verde en el mercado no vienen solo de países emergentes. Tal y como recuerda Miguel Ángel Rodríguez, analista de XTB, en su último análisis sobre la divisa, incluso el actual ministro de Finanzas francés ha mostrado su malestar con la singular posición de predominancia que el dólar ostenta no sólo en el actual sistema financiero mundial, sino en las principales transacciones comerciales que se realizan a lo largo y ancho del planeta.
ELEMENTO DE PODER
Rodríguez argumenta en su análisis que "el dólar, después de la fuerza militar estadounidense, es el principal elemento de poder de la primera potencia mundial. La capacidad de endeudamiento del país es ilimitada gracias a que ellos emiten y fabrican el medio de pago aceptado internacionalmente". El experto recuerda dos recientes acciones de demostración de fuerza por parte de EE UU que se han podido ejecutar gracias al dólar.